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Adicciones y el porqué decidí dejar de usar pornografía

Adicciones y porqué dejé de usar pornografía

El otro día estaba de ocioso sin mucho que hacer en casa y decidí ponerme a ver un show en Netflix que es mi favorito para pasar el tiempo o cuando no quiero decidir que ver o no quiero invertir emocionalmente en lo que veo; Chelsea. Que es un talk show de temas reales con un toque de humor, y me sorprendió ver en uno de los episodios (“Perils of Porn & Rachel Bloom’s Big Year”, el octavo de la serie) a un par de muchachos hablando de porque decidieron dejar de consumir pornografía y cómo dejarla aumento su calidad de vida.

Llamó muchísimo mi atención porque en la cultura a la que me siento perteneciente la pornografía es un pan de cada día, no es un tema tabú como lo era apenas hace unos años y está al alcance de cualquier persona con una conexión a internet y ganas de divertirse un rato. Esto me lleva a pensar en lo “normal” que es para nosotros como generación tener una aplicación instalada en el smartphone o simplemente acudir al viejo y confiable navegador privado de Google Chrome o Mozilla Firefox para no dejar huella de nuestra conducta, algo tan normal que puedes hacerlo todos los días y no sentirte avergonzado, pero, ¿cómo afecta tanto porno a nuestro cerebro?

Decidí ponerme a investigar un poco más y aunque no encontré ningún estudio formal o 100% científico que determine lo que la pornografía causa en nuestro interior, si hay pruebas concluyentes o resultados similares en personas que tienen una conducta que se acerca a o es definida como adicción a la pornografía.

Y entonces, ¿porqué nos volvemos adictos a la pornografía?

Para empezar, tenemos que definir una adicción y para hacerlo simple diremos que es la repetición de un comportamiento específico que te ocasiona sentirte bien. La pornografía nos hace sentir bien porque nos ayuda a la generación de ciertas hormonas como dopamina principalmente y otros químicos como oxitocina, adrenalina, serotonina y endorfinas. Mientras más dopamina se libera nos sentimos mejor, lo que probablemente hará que queramos repetir ese comportamiento.

De la misma forma que un adicto al sexo no lo hace principalmente por el placer del acto sexual, el adicto a la pornografía no la usa principalmente por el placer sexual. En lugar de eso, su adicción es una forma de escapar del estrés y otras formas de incomodidad emocional, incluidas el dolor de cuestiones psicológicas como depresión, ansiedad, baja auto-estima o traumas sin resolver. Como pasa con otras adicciones, el adicto a la pornografía no quiere sentirse bien, quiere sentir menos o al menos controlar lo que siente.

Igual que otros adictos, los adictos a la pornografía quieren sentirse en ese estado por periodos prolongados por lo que están usualmente más interesados en sostener intensas fantasías sexuales más que en llegar al orgasmo. De hecho, se podría decir que el orgasmo termina con ese estado de bienestar y los regresa a su realidad que es lo que están tratando de evitar.

El Efecto Coolidge

La adicción a la pornografía está también vinculada a un fenómeno observado en la mayoría de los mamíferos en el que la disposición a mantener relaciones sexuales aumenta frente a nuevos compañeros receptivos, este fenómeno se conoce como el Efecto Coolidge:

¿Qué pasa cuando pones una rata macho en una jaula con una rata hembra receptiva? Primero verás un frenesí de copulación. Después, progresivamente, el macho se cansa de esa particular hembra. Incluso si ella aún quiere más, él ha tenido suficiente. Sin embargo, reemplaza a la hembra original por una nueva, y el macho inmediatamente revivirá y tratará galantemente de fertilizarla. Puedes repetir este proceso con más parejas frescas hasta que esté completamente seco.

Los humanos también experimentamos algo parecido, un periodo refractario después de la eyaculación que impide temporalmente que seamos capaces de encadenar varias relaciones sexuales con la misma compañera sexual necesitando un tiempo para la recuperación de la función sexual. El Efecto Coolidge es un fenómeno entonces en el que este período refractario se ve muy disminuido o eliminado completamente si se encuentra disponible una nueva compañera sexual. Y si lo pensamos por un minuto nos damos cuenta que los sitios web de pornografía gratuita nos ofrecen exactamente eso, una nueva compañera lista al alcance de un clic, generando una posibilidad más grande de desarrollar una adicción.

Internet en general se ha convertido en una fuente interminable de contenido pornográfico para todos los gustos, podemos ver más mujeres increíblemente hermosas (y además desnudas) en diez minutos que lo que nuestros ancestros pudieron en varias vidas. “El efecto Coolidge no es más la excepción, pero la regla”.

¿Qué consecuencias existen?

Cuando empezamos a mirar pornografía, normalmente en la juventud (alrededor de los 10 años según experimentos recientes), podemos tener suficiente con ver un pezón asomarse en una fotografía de mala calidad para llegar a un orgasmo, pero mientras más tiempo consumimos la pornografía necesitaremos más y más para llegar a los mismos niveles de dopamina.

Tu cerebro conectará cada vez más cosas en la “vida real” con la pornografía, verás en la cara de la gente a tus actrices favoritas, la función incógnito del navegador te provoca una erección, no entenderás las consecuencias de mirar porno en donde estés y se reconfigura la forma en que tu cerebro se relaciona con las demás personas.

Algunos de los síntomas más comunes que experimentan los usuarios regulares de la pornografía son:

  • Problemas consiguiendo o manteniendo una erección.
  • Experimentas eyaculación retrasada, es decir, te toma muchísimo tiempo más del “normal” el conseguir un orgasmo durante la relación sexual.
  • El tiempo que pasas viendo pornografía aumenta gradualmente siendo cada vez más, desde minutos, horas y hasta días viendo cada vez contenido más intenso.
  • Has desarrollado fetiches o pensamientos sexuales acerca de cosas que no hubieras encontrado sin la pornografía en internet.
  • Tienes un deseo sexual reducido, te sientes deprimido, fatigado, con poca energía y sin satisfacciones.
  • Las mujeres “reales” no te excitan tanto como las que ves en internet.
  • Experimentas ansiedades irracionales cuando piensas acerca del sexo.
  • Encuentras la pornografía más excitante que tener sexo con otra persona.

Si alguna de las anteriores te ha sucedido te aconsejo pensar con claridad qué tanto usas el porno y si consideras que te puede estar afectando. Y te puede afectar de formas que ni siquiera te imaginas. Puedes sentir una falta de habilidad para tener relaciones sociales duraderas y relaciones íntimas y románticas, sentimientos como depresión, lástima y aislamiento. La desintegración de tus vínculos familiares o con amigos cercanos o parejas románticas, problemas en tu desempeño laboral o escolar relacionados con el uso de la pornografía, problemas legales o financieros, lesiones físicas o como mencionaba antes puede llegar hasta la disfunción eréctil, la eyaculación retrasada, perder tu erección al intentar la penetración o la imposibilidad de llegar al orgasmo. Culpa y pérdida del valor por uno mismo suelen ser los resultados psicológicos.

Habiendo dicho todo eso quiero aclarar que este post no está en contra de la masturbación ni propone que debes abandonarla. Este post es acerca de dejar de consumir pornografía por todos los efectos negativos que puede tener en nuestro ser.

¿Cómo empiezo?

Yo personalmente nunca me hubiera considerado como un adicto a la pornografía, pero definitivamente hay algunos casos con los que me siento identificado, algunos de los síntomas pueden estar ahí y me he propuesto por eso dejar de ver pornografía cien por ciento.

Lo primero que hay que hacer es desinstalar todas las aplicaciones de pornografía que tengas en tu Smartphone, dejar de seguir a las cuentas de estos contenidos en redes sociales, incluso quitar los posters que puedan inducirte a recaer de tu habitación.

El principio es lo más difícil y si te cuesta trabajo mantenerte fuera de ciertos sitios te recomiendo instalar una extensión en tu navegador como Anti-Porn Pro lo cual filtrará ese tipo de contenido para que no tengas más tentaciones.

Intenta cambiar la actividad que haces cuando sientes ganas de ver pornografía, puedes cambiarla por sentadillas, salte a correr, brinca la cuerda o de plano toma una ducha fría. Date cuenta que la necesidad de ver pornografía llegará en momentos de ansiedad o cuando no puedas completar una tarea complicada o que no te gusta. No la uses como método para procrastinar ya que a la larga su uso puede ser dañino para ti.

Y, sobre todo, piensa en todos los problemas que te puede ocasionar, ÁMATE y pregúntate ¿es mi relación con la pornografía la relación más sana que puedo conseguir?

4 Comments

  1. Cecilia dice:

    Hola, mi querido. Otra vez, excelente post. Sin palabras sobre el tema, porque me puedo balconear. (jajaja)

    • inLuis dice:

      Jajaja, ¡gracias! No fue tan fácil escribirlo ni publicarlo jaja pero creo que alguien tiene que hacer conciencia xD, saluditos.

    • Brayant Gonzalez dice:

      Buen post, aunque hay muchas cosas en las que no estoy de acuerdo, por ejemplo, no retrasa la eyaculación, la acelera y por propia experiencia lo digo. Cuando yo y mi novia teníamos intimidad, el tiempo en el acto era muy prolongado, sin embargo, meses después yo caería en la adicción a la pornografia y ahora ya padecía de eyaculación precoz. Leí que esto se debía al alto consumo de esta basura y que crea una mayor sensibilidad y claro, morbo durante el acto.
      Actualmente puedo decir que padecía de ese problema hace unas semanas y lo estoy dejando, a la fecha si tengo algunos pensamientos y recuerdos que me invaden e intentan deprimirme, pero mi fuerza de voluntad es mucho más fuerte. Hoy me siento muy bien, ya no necesitó ver nada o ingresar a esos sitios, y mi relación amorosa y familiar han ido mejorando paso a paso. No he querido masturbarme, y mucho menos descargar estos contenidos (por lo que borré toda esa porquería de mis computadoras y smartphones).
      Confieso que me sentía realmente celoso y molesto; espiaba las redes sociales de ésas actrices todos los días y esperaba a que no incursionarán en el material de tipo incesto, que en efecto odio y detestó. Aún sigo sin comprender como es que aquella basura con enfoque de incesto les gusta a los consumidores (‘sin cerebro’) de la pornografia. Ellos dicen que les produce placer y lo ven como una “fantasía”, la cuál, ellos afirman que no podrán experimentar. Lo peor de todo esto es que son de hombres de edades adultas y adolescentes quienes prefieren ver esto, les encanta, lo apoyan, lo consumen y lo promueven… Pobres seres, tienen deshecho sus pobres y diminutos cerebros.
      En fin, abandonar esa basura me ha hecho un hombre más eficiente y productivo a diario, y claro, después de 9 años (desde mis 12 años) de consumir pornografia me ha liberado de un peso enorme de problemas familiares, amorosos, afectivos y de deficiencia escolar que la pornografia atrajo. Actualmente tengo 21 años y abandonar la pornografia ha mejorado plenamente mi vida.

      • inLuis dice:

        Muchas gracias por tus comentarios, es bien cierto que en cada persona se va a sentir diferente, los síntomas pueden ser iguales o pueden variar dependiendo las costumbres de cada quien, lo importante es identificar el daño que nos puede hacer su uso prolongado y medirnos adecuadamente o de plano dejar de consumirlo como lo has hecho tú. Gracias por leerme, saludos.

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